Alemania y los frugales rechazan de plano la propuesta española para el presupuesto europeo
Merz y el resto de países de ese grupo reclaman recortes de cientos de miles de millones y se niegan a considerar el plan de Cuerpo para reestructurar el pago del fondos de recuperación
Quince años después, Wagner sigue sonando de forma atronadora en Bruselas cuando se debate sobre finanzas públicas. Alemania patrocinó la “austeridad expansiva” europea en la Gran Recesión, no ha hecho una sola reforma durante dos décadas y está en medio de una crisis de modelo. Alemania subinvirtió, metió en la Constitución el freno de la deuda y se obsesionó con el superávit comercial durante años con esa mezcla de ordoliberalismo y neomercantilismo que explica buena parte de sus problemas actuales. Y Alemania vuelve por sus fueros: el canciller cristianodemócrata Friedrich Merz, con su popularidad por los suelos, ha liderado hoy la rotunda respuesta a las propuestas españolas para tener un presupuesto europeo más ambicioso. Merz ha pronuncia un nein alto y claro, parecido a aquellos de Angela Merkel durante la Gran Crisis, a la posibilidad de tener un presupuesto 2028-2034 más ambicioso, con un margen extra para gastar en las prioridades (defensa y competitividad) si sale adelante la propuesta del vicepresidente Carlos Cuerpo que consiste en reestructurar el pago de intereses de los Fondos Next Generation: esa especie de milagro de los panes y los peces daría un colchón de 70.000 millones de euros para evitar pedir más contribuciones a los socios y evitar debates imposibles sobre los recursos propios. “En un mundo más peligroso e incierto, una Europa fuerte debe estar dispuesta a tomar decisiones audaces”, arranca la respuesta de Alemania a la propuesta española. Para los alemanes, la traducción del sintagma decisiones audaces era y sigue siendo recortar el presupuesto.