Así moldea el ADN nuestra forma de ser: más de 1.200 variantes genéticas ayudan a determinar la personalidad
Un macroestudio que analiza a más de un millón de personas concluye que la influencia del ambiente familiar en el desarrollo de la curiosidad o la amabilidad es menor de lo que se pensaba
Una persona, ¿nace o se hace? ¿Qué es más importante para marcar su personalidad, la biología o la educación? Durante siglos, este debate ha dividido a la comunidad científica y también a la sociedad. La curiosidad, la ambición, la responsabilidad o la amabilidad parecen rasgos que se moldean a lo largo de una vida. Sin embargo, la ciencia ya sabe que la personalidad tiene un componente genético gracias a un truco muy sencillo: comparar gemelos idénticos con gemelos mellizos. Si los primeros se parecen más entre sí en su forma de ser que los segundos, es porque algo de ello está en el ADN. Lo que no se sabía era dónde estaba ese algo. Un macroestudio publicado este miércoles en Nature por un consorcio internacional de investigadores ofrece, por primera vez, una respuesta: han encontrado 1.260 variantes genéticas distintas, 824 de ellas nunca antes vinculadas a la personalidad, repartidas por todo el genoma.