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Bill Gates necesitaba talar cientos de árboles centenarios para hacer su mansión. Encontró un enemigo inesperado: el búho moteado

Corría el año 1990 y, según Forbes, Bill Gates ya era una de las personas más ricas del mundo con una fortuna estimada en más de 2.900 millones de dólares y un solar vacío en Medina, a orillas del lago Washington. Gates quería construir en esa parcela una mansión que reflejara su estatus de pionero en la industria tecnológica. Aquel proyecto que estaba tomando forma en la cabeza de Gates, en unos años se conve

Por: Redacción InteractPostNews | Tecnología ·
Bill Gates necesitaba talar cientos de árboles centenarios para hacer su mansión. Encontró un enemigo inesperado: el búho moteado
Corría el año 1990 y, según Forbes, Bill Gates ya era una de las personas más ricas del mundo con una fortuna estimada en más de 2.900 millones de dólares y un solar vacío en Medina, a orillas del lago Washington. Gates quería construir en esa parcela una mansión que reflejara su estatus de pionero en la industria tecnológica. Aquel proyecto que estaba tomando forma en la cabeza de Gates, en unos años se convertiría en la famosa mansión Xanadu 2.0. Sin embargo, un inesperado enemigo iba a interponerse en los planes del millonario para construirse su casoplón: el búho moteado del norte. Una pequeña ave poco más grande que un gato doméstico, acabó cambiando los planos de la mansión más famosa del sector tecnológico. Unos planos para Xanadu 2.0. Según recogía Fortune, Gates compró el solar de Medina en 1988 por apenas 2 millones de dólares cuando la zona todavía no era el lugar de residencia de grandes fortunas que es en la actualidad. Un año más tarde, el millonario organizó algo muy poco habitual para un proyecto de vivienda privado: un concurso internacional de arquitectura. Los ganadores del concurso fueron los arquitectos James Cutler y Peter Bohlin. Su propuesta inicial constaba de una casa de estilo Pacific Lodge de 6.131 metros cuadrados, construida con los mejores troncos de los bosques centenarios que quedaban en la región. En Xataka La filosofía de Bill Gates: vivir una vida feliz y exitosa se reduce a tres consejos simples El búho que frenó la tala. Sin embargo, el 23 de junio de 1990, el Gobierno de EEUU metió al búho moteado del norte en la lista de especies amenazadas, tal como confirma su propia ficha del Servicio de Pesca y Vida Silvestre. La decisión llegó tras años de pleitos porque en 1987 la agencia se había negado a protegerlo y varios grupos ecologistas la llevaron a juicio. Esta medida frenó de golpe la tala de árboles en los bosques primarios, sin importar de quién fuera el terreno. Ahora esos bosques eran un espacio protegido por se el hábitat de una especie protegida. El sector maderero calculó que un plan de protección similar podía costar hasta 32.400 empleos. Cutler se plantó. Cutler era, además de arquitecto, un ecologista convencido. Por lo que, en plena crisis del búho moteado, se negó en redondo a talar los árboles centenarios que Gates necesitaba para su casa. "No iba a talar ese roble de ninguna manera", contó el propio arquitecto en una entrevista para Architectural Record. La solución a sus problemas llegó por casualidad ese mismo fin de semana: conoció a Max Talbert, un comerciante de madera reciclada de Duluth. Talbert le propuso construir la mansión de 63 millones de dólares con madera reciclada, no con troncos recién cortados. En Xataka Los millonarios han descubierto el "landmaxxing": no basta con comprar una mansión, también necesitan las de sus vecinos Levantar una casa sin tumbar ni un árbol. Gates no solo se estuvo de acuerdo con la negativa de Cutler de talar los árboles que servían de hogar del pequeño búho, sino que hizo algo muy habitual en el millonario: invirtió varios millones de dólares en GR Plume & Company, una compañía maderera que apostaba por el uso de maderas recicladas para reducir el impacto de la construcción en la tala de bosques. Según contaba el propio Cutler en su entrevista, el resultado de su decisión desembocó en el primer aserradero del mundo dedicado a reciclar madera pesada. Buena parte de las vigas que hoy todavía sustentan la mansión de Gates llegaron de los viejos cobertizos de Long-Bell Lumber Company, una maderera que llevaba explotando bosques primarios del noroeste desde los años veinte, tal y como recoge historylink.org. Los cobertizos se derribaron en 1996 y aportaron 1.179,87 metros cúbicos de madera, con vigas de más de 23 metros de largo. Bill Gates y otros grandes multimillonarios se están sumando a una tendencia: no dejarlo todo en herencia a sus hijos Lo que queda hoy de la casa y del búho. Xanadu 2.0 costó unos 63 millones de dólares en su construcción. Hoy, tras varias reformas y ampliaciones, una tasación de 2025 le asigna un valor de unos 132 millones de dólares. Gates sigue viviendo en ella y tiene intención de mudarse. "Mi casa en Seattle, lo admito, es gigantesca. Mis hermanas se mudaron a una casa más pequeña. Yo no puedo. Me gusta la casa que tengo. A mis hijos les gusta volver, eso es un lujo. No cocino, no hago mi propia cama, pero no me importa si nadie la hace, no me daría cuenta Me gusta la casa que tengo", admitió en una entrevista para The Times. Para el búho moteado del norte, la historia es bastante menos feliz. Un estudio de la Universidad Estatal de Oregón publicado en 2026 concluye que la especie ya está funcionalmente extinta en buena parte de Washington y la costa de Oregón, según explicaba el biólogo Damon Lesmeister. El ave que consiguió modificar sustancialmente el proyecto de construcción de la mansión del que fuera hombre más rico del mundo, apenas sobrevive hoy en su propio territorio. En Xataka | A Bill Gates le encantaba pisarle al acelerador, así que se compró un Mercedes diésel marrón, lento y sin radio Imagen | Magnific (World Economic Forum, Wikimedia Commons, Juan Emilio Prades Bel) - La noticia Bill Gates necesitaba talar cientos de árboles centenarios para hacer su mansión. Encontró un enemigo inesperado: el búho moteado fue publicada originalmente en Xataka por Rubén Andrés .