Cenas a la fresca: vecinos contra turismo masivo y espacios privatizados
En varias ciudades mexicanas, las cenas a la fresca se han convertido en protesta vecinal contra el turismo masivo y la privatización del espacio público, para visibilizar sus demandas.
Instalar una mesa y sillas en la calle para cenar al aire libre con familia, amigos o vecinos es una práctica habitual, sobre todo durante los meses más calurosos. La costumbre, que antes se limitaba a compartir una comida informal, ha cobrado un nuevo sentido en distintas urbes del país.
En un contexto donde destinos como Cancún, Oaxaca o Puebla experimentan una creciente presión turística y la gestión del espacio público avanza hacia la privatización, sentarse en la vía pública sin pagar se percibe como un acto casi revolucionario. La falta de áreas comunes accesibles ha motivado a la población a reclamar su derecho a ocupar la calle.
Diversos colectivos vecinales han adoptado las cenas a la fresca como herramienta de presión, organizando encuentros periódicos para denunciar la pérdida de espacios libres y exigir políticas que garanticen su preservación. Estas reuniones buscan, además, fortalecer la cohesión social y recordar que el espacio público es un bien colectivo, no un recurso comercializable.