Con la Ley de Economía Digital, Sheinbaum quiere disminuir el uso de efectivo en México y 'despertar' a Codi y DiMo
El gobierno determinará en qué sectores de la economía no se aceptarán pagos con dinero físico. Especialistas advierten posibles riesgos en prevención de lavado de dinero y ejecución.

México busca reducir el uso de efectivo y acelerar los pagos digitales. El gobierno de Claudia Sheinbaum propuso al Congreso una nueva Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos que pretende ampliar la adopción de tarjetas, transferencias, códigos QR y herramientas como CoDi y DiMo. La iniciativa parte del diagnóstico de que México ya cuenta con infraestructura para realizar pagos digitales, pero su utilización todavía es limitada. De acuerdo de acuerdo con la exposición de motivos de la iniciativa, entre 2021 y 2024, el uso frecuente de efectivo para compras de hasta 500 pesos bajó, al pasar de 90.1 a 85.2% , mientras que las transferencias electrónicas y las aplicaciones móviles aumentaron de 1.6 a 4.4%, en el mismo periodo.
Hacienda determinará en qué se sectores ya no se aceptará efectivoEl escenario es complejo para el país en su lucha contra el efectivo. México es el sexto país del mundo donde más se usan billetes y monedas , al registrar 80% de las transacciones diarias ejecutadas con dinero físico , de acuerdo con la Asociación de Bancos de México (ABM) y el Forex Cash Index 2025 En primer lugar se encuentra Etiopía, donde 95% de las operaciones diarias se pagan en efectivo, seguido de Pakistán , 90%. I rak y Cuba comparten el tercer sitio, con 85%, mientras que Jamaica y México empatan, al registrar 80%. Debajo de México aparece Colombia , donde el efectivo representa 70% de las transacciones. Siguen Chile y Perú, ambos con proporción de 60% en operaciones realizadas de forma física. El gobierno plantea que el problema ya no está únicamente en contar con infraestructura, sino en lograr que más personas y negocios la utilicen . La propuesta busca que las autoridades de los tres órdenes de gobierno acepten medios de pago digitales para trámites y servicios y que los proveedores de bienes y servicios cuenten con infraestructura para recibirlos. Uno de los cambios de mayor alcance está en la posibilidad de que la Secretaría de Hacienda determine los sectores estratégicos y actividades relevantes donde los pagos digitales puedan convertirse en la única forma de pago aceptada. La iniciativa no identifica desde ahora cuáles serían esos sectores. El artículo 13 del documento plantea que Hacienda los determinará y que las autoridades correspondientes establecerán posteriormente las condiciones y plazos para la transición. Los transitorios marcan un plazo de 15 días hábiles, una vez aprobada la iniciativa, para que las autoridades sectoriales emitan las reglas de operación.
Gasolina y casetas, el primer experimento “Estamos trabajando muy de la mano con el gobierno en los dos que señaló la presidenta de la República, que son gasolinas y carreteras para llevar las cuotas de peaje y también el consumo de gasolina a un mundo digital pleno" CoDi y DiMo, en el centro de la estrategiaEso significa que la propuesta no elimina de manera general el efectivo ni establece que todos los pagos deban hacerse de forma digital. La posibilidad de limitarlo quedaría concentrada en determinadas actividades que sean definidas posteriormente por la autoridad. En la Convención Bancaria realizada en marzo pasado en Cancún, la presidenta Claudia Sheinbuam anunció que se impulsaría el uso de pagos digitales sin efectivo en gasolineras y casetas. Si bien hubo avances y acuerdos con el sector, aún prevalecen retos en infraestructura y cobertura que se siguen trabajando por parte de los bancos. "El compromiso de la banca que adquirimos es: nosotros vamos a estar listos en terminalizarlos, en que todas tengan una terminal perfectamente capaz de recibir cualquier pago digital en la fecha que sea requerido”, dijo a principios de agosto el presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), Emilio Romano. El gobierno también busca darle mayor uso a herramientas que ya existen en el sistema financiero mexicano, pero que no han alcanzado una adopción masiva. CoDi permite realizar pagos y cobros mediante códigos QR desde aplicaciones bancarias, mientras que DiMo facilita las transferencias utilizando el número telefónico del usuario. Ambas herramientas forman parte de la infraestructura de pagos digitales desarrollada en México, pero su utilización se ha mantenido reducida, principalmente a la baja promoción que el sector financiero del país ha realizado sobre su uso.
Ven especialistas riesgos de lavado “La iniciativa no elimina el riesgo de lavado; puede transformar su forma de materialización y trasladarlo hacia canales digitales con mayor capacidad de detección, pero también con mayor sofisticación criminal”. Fintech México respalda iniciativa pero pide preservar incentivos a inversiónDe acuerdo con cifras del Banco de México, de octubre de 2019 a julio de 2026, se han realizado 21.5 millones de operaciones con CoDi. En el caso de DiMo, no existen datos actualizados disponibles por parte del banco central. La iniciativa enviada al Congreso incorpora además a la CURP Digital como mecanismo de confianza para la contratación digital de servicios financieros y contempla nuevas atribuciones para Banco de México y la CNBV relacionadas con la infraestructura de aceptación de pagos. Un análisis de la firma Asimetrics Abogados, advierte que el proyecto interfiere materialmente con la actual ley antilavado, al facultar a la Secretaría de Hacienda para prohibir el uso de efectivo en sectores económicos completos, ignorando los umbrales de materialidad y riesgo tradicionales. Aunque la eliminación del papel moneda aumenta exponencialmente, la trazabilidad y la capacidad de observación del Estado, no erradica el lavado de dinero; simplemente desplaza el riesgo hacia los canales digitales de bancos y plataformas tecnológicas. Esta visión analítica se complementa con las alertas de otros especialistas globales y locales. Los parámetros recientes del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) exigen reforzar los controles sobre la identidad digital y la transparencia de las transferencias ante el inminente aumento de los fraudes y la suplantación. Firmas legales como White & Case y RMR Abogados señalan que la iniciativa carece de un régimen sancionador directo , por lo que la contención efectiva de los riesgos de blanqueo y la exigibilidad de los mandatos digitales dependerán de la regulación secundaria y de la coordinación con las leyes fiscales preexistentes. A esto se suma el reto estructural de evitar que la digitalización obligatoria en comercios y sectores estratégicos desplace flujos financieros hacia circuitos paralelos al margen del sistema bancario regulado. La asociación FinTech México expresó su respaldo a la Iniciativa de Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos , al coincidir en que el país ya cuenta con una infraestructura tecnológica robusta. Para el gremio que agrupa a 200 empresas del ecosistema, el verdadero desafío actual ya no es la disponibilidad tecnológica, sino acelerar la adopción diaria de estas herramientas por parte de usuarios, comercios y gobiernos. El sector calificó como un acierto la propuesta de elevar a rango de ley las acciones para reducir el uso del dinero en efectivo, destacando especialmente la obligación de los tres órdenes de gobierno de aceptar pagos digitales en trámites públicos. Pese al apoyo general al proyecto, FinTech México alertó sobre los retos operativos y financieros de exigir la adopción obligatoria de pagos mediante códigos QR en la infraestructura existente de terminales punto de venta. La asociación señaló que la medida debe sujetarse a la neutralidad tecnológica y requiere definir claramente cuáles serán las inversiones y adecuaciones operativas necesarias para cumplir con este mandato. Por ello, urgió a las autoridades a establecer plazos de implementación graduales que brinden certeza a los participantes, subrayando que n para que la red de pagos mantenga su capacidad de crecimiento de forma plural y competitiva.
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