Diplomático de Trump usa vodka y chistes subidos en la diplomacia
John Coale, enviado de Trump, usa vodka y bromas groseras para acercarse a líderes autoritarios, diciendo que su estilo informal da resultados, mientras críticos lo acusan de ceder demasiado.
John Coale, enviado especial del presidente Donald Trump, ha adoptado una estrategia poco convencional para sus misiones diplomáticas: compartir vodka y lanzar chistes subidos de tono durante las conversaciones con dirigentes autoritarios.
Coale asegura que este método, que él describe como una extensión del estilo directo y sin filtros del mandatario, facilita la creación de vínculos y genera resultados concretos en negociaciones delicadas.
Sin embargo, analistas y críticos señalan que la táctica podría estar comprometiendo principios de la política exterior estadounidense, al ceder demasiado terreno a gobiernos con historial de derechos humanos cuestionable.
El caso de Coale pone en relieve el debate sobre los límites del personalismo en la diplomacia de EE. UU. y plantea interrogantes sobre la efectividad y los riesgos de mezclar humor, alcohol y política internacional.