En ruta por el mágico reino de los mallos de Riglos
El singular conjunto geológico que se levanta sobre el pueblo oscense de Riglos, declarado monumento natural y atracción para escaladores, se puede recorrer por el Camino del Cielo en una sencilla y panorámica caminata. Y si quedan fuerzas, siempre es buena idea sumar a la excursión un rafting por las aguas bravas del río Gállego
La memoria de los mallos de Riglos, una de las formaciones geológicas más singulares de la Península, está impresa en las enormes bolas de roca que salpican su tez caliza. Los nummulites (fósiles marinos) que se aprecian en algunos de sus icónicos bolos explican el origen de estas verticales agujas que se levantan hasta 275 metros en el Prepirineo aragonés, a 45 kilómetros al noroeste de la ciudad de Huesca.
Cuatro planes más
Los meses cálidos ofrecen una refrescante atracción en la Hoya de Huesca: los rápidos del río Gállego. De abril a septiembre, empresas de Murillo de Gállego —UR Pirineos, Alcorce, River Guru— ofrecen descensos en rafting por sus aguas bravas, con recorridos que parten desde la central de Carcavilla o el pantano de La Peña y pasan a los pies de los mallos de Riglos. Para familias hay descensos, entre Murillo y Santa Eulalia de Gállego, que surcan rápidos más suaves. También caben planes más tranquilos e igualmente tentadores. De los 300 metros cuadrados de relax termal —y vistas a las agujas de Riglos— que ofrece el Hotel Spa Agua de los Mallos, en Murillo de Gállego, a la revisión del recetario tradicional aragonés, en clave de alta cocina —tiene una estrella Michelin—, del restaurante Espacio N, en Esquedas. Y a 26 kilómetros de Riglos espera el castillo de Loarre, joya del arte románico y una fortaleza de película: aquí se rodó El reino de los cielos, de Ridley Scott.