Estos hijos adoptivos han reconectado con sus orígenes con ayuda de las redes sociales
"Se te abre un nuevo universo. Aunque es un tema delicado, puede herir sensibilidades", dice una de los entrevistadas
Cuando, a sus 19 años, Laia Muñoz le pidió a su madre adoptiva el nombre completo de su madre biológica, lo primero que hizo fue buscarlo en Google. Vio con sorpresa que residía en Barcelona, ya que su origen ecuatoguineano le había llevado a pensar que quizás se hubiera vuelto al país africano.