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Gerardo Lucas: Acuerdo sobre reservas, con techo de paja

Si una cosa aprendimos de niños en el cuento de Los tres cerditos y el lobo feroz, es que las casas no deben ser construidas […]

Por: Redacción InteractPostNews | México ·
Gerardo Lucas: Acuerdo sobre reservas, con techo de paja

Si una cosa aprendimos de niños en el cuento de Los tres cerditos y el lobo feroz, es que las casas no deben ser construidas de paja, porque las sopla el lobo y se desvanecen. Muy similar a lo que pasa con el Acuerdo sobre las Reservas entre Trump y su títere Delsy Rodríguez, que, por truculento, no está destinado a existir en el tiempo.

Donald Trump anunció el 28 de agosto un acuerdo con el interinato de Delsy, mediante el cual Estados Unidos obtiene derechos económicos y de control sobre aproximadamente 65.000 millones de barriles de reservas probadas venezolanas, que equivalen aproximadamente a una quinta parte de las reservas del país. 

El gobierno de facto, en un afán por defender lo acordado, sostiene que Venezuela podría obtener más de US$200.000 millones en ingresos fiscales durante los primeros 25 años del proyecto. Aunque en realidad solo significaría la pírrica suma de 19 dólares por barril.

El pacto otorga a la empresa North American Blue Energy Partners (NABEP) -que está a cargo del bolichico venezolano Alejandro Betancourt- concesiones por 100 años sobre 17 campos petroleros. Se sabe que 14 de los 17 proyectos del nuevo acuerdo fueron adjudicados recientemente a NABEP los otros 3 ya los tenía.

La operación parece tener tres pisos jurídicos: primero, un acuerdo entre los gobiernos de Venezuela y Estados Unidos; segundo, un esquema de producción entre NABEP y PDVSA —mediante empresa mixta o participación en producción—; y tercero, la participación accionaria estadounidense dentro de NABEP.  

El acuerdo establece que dicha empresa otorga al Office of Strategic Capital (OSC), instituto financiero del Pentágono, una participación accionaria del 35% en su empresa matriz, sin desembolso alguno, aunque el propio Pentágono señaló que su OSC normalmente no tiene autoridad legal para adquirir acciones de compañías privadas, sino para otorgar préstamos, garantías y asistencia financiera.   Esto significa que el Estado norteamericano pasa a ser accionista directo de las concesiones venezolanas. Adicionalmente, el Departamento de Estado tendrá derecho a comprar 20% de toda la producción actual y futura de esta empresa al costo de producción, además, del derecho de primera opción de compra sobre el 80% restante. En suma, Washington tiene acceso preferencial al 100% de la producción. 

Dentro del ámbito administrativo, Estados Unidos ostenta el poder de veto sobre el nombramiento de cualquier miembro de la junta directiva y la mayoría de los directores deberán ser estadounidenses. Asimismo, el acuerdo entre NABEP y Washington estará sometido a las leyes de USA. 

La cadena informativa Reuters también indica que Washington tendría una participación efectiva de alrededor del 55% en la asociación petrolera, si se combinan determinados derechos económicos y de producción.

Desde el punto de vista jurídico, especialistas petroleros y abogados están cuestionando la transparencia y legalidad de tal convenio, entre otras razones porque no hubo un proceso competitivo convencional y porque las condiciones específicas del mismo no fueron inicialmente públicas. Por lo tanto, la transparencia y legalidad del acuerdo está siendo cuestionada. 

Otro hecho importante es que tampoco hubo una licitación internacional competitiva convencional y no se ha publicado el contrato completo, razón por la cual desconocemos todos sus anexos, las fórmulas exactas de costos, los mecanismos de recuperación de inversiones, las condiciones para terminar las concesiones, ni todos los campos involucrados.  

En cuanto los orígenes de esta empresa sabemos que NABEB fue constituida en Barbados en el 2024, justamente cuando se permite la aprobación de los primeros Contratos de Participación Productiva Petrolera (CPP) desarrollados bajo la Ley Antibloqueo. La cabeza visible es   Alejandro Betancourt – individuo cuestionado por la Derwick Associates, a la que se le adjudicó un contrato millonario para solucionar la crisis eléctrica en el país – junto con el empresario petrolero Harry Sargeant III, quien pocas semanas antes del Acuerdo por las Reservas, salió del negocio forzado por el gobierno norteamericano, recibiendo 300 millones de dólares por su inversión. 

Transparencia Venezuela identificaba como accionistas o representantes a Harry Sargeant III, Pedro Balart, Alejandro Betancourt y Juan Carlos Andrade Santamaría. Para comienzos de 2026, NABEP ya tenía tres Contratos de Participación Productiva: dos en la Faja del Orinoco y uno en Occidente.

Esta circunstancia se asemeja en un aspecto a la época del general Juan Vicente Gómez, cuando se les daban concesiones a personas cercanas al régimen, quienes luego las vendían a las empresas petroleras, que las podían operar. 

Nada ha cambiado. ¿Perdurará este “acuerdo” que es más bien un asalto? Eso está por verse, debido a una fragilidad, y es que tiene techo de paja.

Gerardolucashistoriador.com