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Juan Guerrero: El culto a la ignorancia

 “Mi ignorancia es tan buena como tu conocimiento.”  Isaac Asimov Salir de la ignorancia resulta un asunto difícil porque quien vive en ella, también convive […]

Por: Redacción InteractPostNews | México ·
Juan Guerrero: El culto a la ignorancia

 “Mi ignorancia es tan buena como tu conocimiento.”  Isaac Asimov

Salir de la ignorancia resulta un asunto difícil porque quien vive en ella, también convive con ella y la comparte. De cierta manera la persona se acostumbra a ese estado del ser mientras el tiempo pasa y el desgaste de las horas poco a poco acentúa su degradación. 

La ignorancia aprendida se conoce técnicamente como agnotología, disciplina que se encarga de su estudio, orígenes y consecuencias. Las sociedades sumidas en la extrema pobreza y aquellas sometidas al bombardeo constante de información publicitaria, tienen un alto riesgo de permanecer bajo su control, sea mental como físico producto de la manipulación sesgada de la información. 

Las sociedades sometidas a largos períodos de control y manipulación de la información tienden a empobrecerse porque son inducidas a consumir productos que generalmente son nocivos para la salud física, mental o espiritual. Las industrias tabacaleras, licoreras, gaseosas, así como las del entretenimiento han encontrado en los grupos sociales más desvalidos, el núcleo de su desarrollo más intenso. Estos se han acostumbrado a no pensar críticamente, porque su ignorancia inducida hace que sea inoperante socializar analíticamente. Por ello hoy grandes sectores de la sociedad se manifiestan orgullosos de su ignorancia, la vida banalizada y sin mayores esfuerzos de racionalidad marcan los límites hacia un patrón de comportamiento sobre atributos altamente elementales, casi de una sobrevivencia intelectual y espiritual muy semejante a los grandes primates.

Mostrar atributos de ignorancia aprendida se ha convertido en una especie de lujo y capacidad de ascenso social. La inteligencia gradualmente se está sustituyendo por la astucia, el engaño y la viveza. El facilismo se exhibe como norma que sustituye al pensamiento complejo. Mientras menos se piense, se analice y reflexione mejor serán los resultados frente a la vida, que se desarrolla “un día a la vez”. 

Sin embargo, este tipo de pensamiento resulta en una verdadera tragedia a largo plazo porque, por donde se le observe siempre termina en la llamada pobreza mental o marginalidad mental, el tipo de enfermedad más terrible y que lleva a la quiebra a toda sociedad, país y nación. Por ello siempre hemos afirmado que la pobreza es, fundamentalmente, un estado mental.

El pobre consume, se alimenta constantemente de pobreza mientras el rico consume racionalmente su riqueza. Tomemos el ejemplo que circula desde hace algún tiempo por las redes sociales: El hombre pobre va al mercado y compra un par de zapatos que le cuestan 20 pesos, ello porque no tiene el dinero para comprarse unos de mayor calidad. El próximo año tiene que volver a comprar otro par de zapatos. Mientras el hombre rico compra unos que le cuestan 100 pesos, pero sabe que por diez años no volverá a comprar otro par de zapatos. Al cabo de 10 años el hombre pobre habrá gastado el doble. Pero, además, la mala calidad de la prenda trae como consecuencia dolores musculares por un diseño inadecuado del calzado, sus pies se deterioran más rápido y ello le llevará a gastos médicos y degeneración corporal. En fin; que la pobreza es un asunto de calidad de vida, un estado del ser que exige a los países que la padecen la erogación de una mayor inversión, gastos adicionales mayores que generalmente no se retribuyen en desarrollo real e integral de las sociedades.

En los países donde la pobreza está enraizada los grandes medios de información manipulan constantemente a la población dirigiéndolas para que se mantengan sin mayores cambios reales, consumiendo la información y aquellos productos de mayor masificación. 

Los agentes sociales utilizados para desarrollar este tipo de estrategias que hace del sujeto un ser profundamente enajenado y sumido en la ignorancia aprendida o inducida, van desde líderes políticos, desarrolladores de marketing empresariales, hasta los denominados influenciadores. Todos buscan llamar la atención usando las estrategias de comunicación más triviales posibles. Mientras menos uso del lenguaje verbal reflexivo y mayor uso de la gestualidad, vestimenta e histrionismo mejor será la aceptación.

Hoy, para ser aceptado socialmente y poder ingresar a algún grupo de poder, es imprescindible ser semi analfabeta, mostrar mayor capacidad para la ignorancia y demostrar habilidades mínimas de inteligencia, como la astucia, el engaño y la viveza. Creo que, de no recapacitar y reflexionar sobre los últimos datos internacionales sobre educación, muy probablemente seamos presa fácil para ser amaestrados y desplazados por la IA y los nuevos humanoides. 

 

(*)  camilodeasis@gmail.com   X @camilodeasis   IG @camilodeasis1