Los aciertos y fallas de los 3 mapas actuales y el nuevo mapa de la ONU
La ONU aprobó un nuevo mapa mundial, pero sigue sin reflejar con exactitud algunas regiones. Revisamos los aciertos y errores de los tres mapas que usamos hoy.

La Organización de las Naciones Unidas ha dado luz verde a una nueva proyección cartográfica que pretende ser la referencia oficial para organismos internacionales. Sin embargo, expertos señalan que la propuesta tampoco logra representar fielmente la diversidad geográfica del planeta.
El primer mapa que sigue en uso es la proyección de Mercator, creada en el siglo XVI para facilitar la navegación marítima. Su ventaja es que mantiene los ángulos y las rutas de rumbo constante, pero distorsiona gravemente la superficie de los continentes cercanos a los polos, inflando países como Canadá y Rusia.
El segundo modelo, la proyección Robinson, busca un compromiso visual al suavizar las deformaciones de Mercator. Ofrece una apariencia más equilibrada y es popular en aulas y atlas, aunque aún presenta pequeñas exageraciones en latitudes extremas y no conserva áreas ni ángulos de forma rigurosa.
El tercer mapa, el Gall‑Peters, se destaca por ser una proyección de área equitativa que muestra a todos los países con su tamaño real. Su crítica principal radica en la deformación de formas, lo que dificulta la identificación de continentes y costas. El nuevo mapa aprobado por la ONU, aunque incorpora avances tecnológicos, mantiene limitaciones similares al no lograr una representación simultánea de forma, área y dirección.