Qué es el BORG: la bebida viral entre universitarios que equivale a 17 copas y dispara los desmayos
Las modas universitarias, tan habituales y peligrosas como seguidas de forma masiva. La definición por excelencia de esas costumbres que pueden ser problemáticas son las […]

Las modas universitarias, tan habituales y peligrosas como seguidas de forma masiva. La definición por excelencia de esas costumbres que pueden ser problemáticas son las novatadas, muchas veces llevadas a un límite demasiado peligroso. Si hay algo que define a la universidad fuera de las aulas son las fiestas, ya sea en discotecas, con botellones en las puertas de los campus o en las propias casas. Esto es especialmente habitual en Estados Unidos, como en las películas.
Por larazon.es
Ahora una nueva tendencia preocupa en el país norteamericano. Se ha hecho muy viral en redes sociales desde el covid y es muy peligrosa. Es conocida como BORG, que significa “blackout rage galon” y es una nueva y peligrosa forma de consumir alcohol. Es una bebida que se consume en las fiestas universitarias y que preocupa a las autoridades e investigadores.
El BORG: una garrafa con una enorme cantidad de alcohol
El nombre hace referencia precisamente al formato de estas bebidas. Se utiliza una garrafa de aproximadamente un galón, es decir, unos 3,8 litros, que cada estudiante prepara y personaliza para una fiesta. Aunque las recetas cambian, el alcohol suele mezclarse con agua, aromas o preparados en polvo e incluso con bebidas con cafeína o electrolitos.
Una de las cifras que ha contribuido a la popularidad de los BORG es que determinadas preparaciones pueden alcanzar el equivalente a unas 17 copas estándar. Esta cifra no significa que todos los BORG contengan exactamente esa cantidad, ya que depende de la proporción de alcohol utilizada. En Estados Unidos, una bebida estándar contiene 14 gramos de alcohol puro. El otro motivo por el que se consume habitualmente es porque consideran que reduce la resaca porque al introducirle electrolitos aumenta la hidratación.
El tamaño de la garrafa también hace más difícil percibir cuánto alcohol se está consumiendo. La bebida suele tomarse durante las habituales fiestas en casas o fraternidades y celebraciones al aire libre, mientras los recipientes aparecen decorados con nombres y frases que escriben los propios estudiantes.
Alerta con el BORG: el estudio que pone cifras al riesgo
La investigación publicada en el ‘Journal of Studies on Alcohol and Drugs’ aporta algunos de los datos más detallados hasta ahora sobre este fenómeno. Los autores analizaron a 103 estudiantes universitarios de entre 18 y 25 años que declaraban realizar consumo excesivo de alcohol al menos semanalmente. De ellos, 63 habían consumido BORG durante el último año.
Los resultados muestran un patrón de consumo especialmente elevado: quienes utilizaban estas bebidas ingerían alrededor de nueve o diez bebidas estándar durante un evento habitual. El 98% aseguró haber terminado la celebración con sensación de embriaguez o euforia, mientras que el 29% afirmó haber sufrido un apagón de memoria. Además, un 17% declaró haber vomitado y el 59% reconoció haber dicho o hecho algo de lo que posteriormente se avergonzó. Un tercio de ellos llegó a desmayarse, una cantidad muy preocupante.
La investigación también desmonta la idea de que añadir agua o electrolitos convierta automáticamente el BORG en una alternativa más segura. Precisamente porque el volumen de líquido es grande, puede existir la percepción de que el alcohol está más diluido o de que sus efectos serán menores. Sin embargo, el organismo sigue teniendo que procesar la misma cantidad de alcohol que contiene la mezcla.
El Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo de Estados Unidos (NIAAA) considera consumo excesivo aquel patrón que puede llevar a una concentración de alcohol en sangre de al menos el 0,08% y advierte de que ingerir grandes cantidades en poco tiempo aumenta el riesgo de intoxicación. Dos tercios de los participantes que habían probado los BORG aseguraron que tenían intención de volver a consumirlos. Según la investigación, el fenómeno representa una nueva vía para el consumo intensivo de alcohol entre universitarios y un desafío añadido para las estrategias destinadas a reducir sus daños.