Rosa María López: Del sueno de la ilusión a la realidad el despertar espiritual frente a la robotización del presente
Inicio, solicitando una disculpa a quienes siguen este espacio, por el incumplimiento de mi responsabilidad de escribir la semana pasada. Vivimos tiempos vertiginosos y a […]

![]()
Inicio, solicitando una disculpa a quienes siguen este espacio, por el incumplimiento de mi responsabilidad de escribir la semana pasada.
Vivimos tiempos vertiginosos y a veces, la vida nos arrebata el compás. Pero esta semana DIOS me dio la posibilidad de moverme entre dos grandes pasiones de contrastes profundos, que reordenan el alma y nos recuerdan que la vida es un regalo que hay que aquilatar mientras la tengamos.
Por un lado en ese tránsito por la trascendencia de la vida y la muerte pase del júbilo vibrante de compartir con niños de 6 a 12 años una actividad lúdica de pintura guiándoles junto al equipo que me acompaño a plasmar un cuadro profundo como EL Cielo Azul de Van Gogh y al día siguiente, vivo la despedida de un ser que amo y admiro , mi querida Lourdes , quien partió a los 97 años , y lejos de dejar un vació , su partida se convirtió en un acto de profunda admiración y gratitud por habérmela puesto DIOS en mi camino. Con ella tuve el privilegio de hacer Coaching, una experiencia fascinante, dejo un legado de mujer organizada , saludable , disciplinada y feliz , con una dignidad inmensa , dejando un aroma de plenitud.
Y continuando con la cotidianidad, tras los fectos más puros, incluso cuando la vida nos arrebata afectos maravillosos. E
En ese mismo recorrido, nos percatamos de un gran peligro silencioso; estamos rodeados de modas ajenas, mientras se ignoran el pulso profundo de nuestra propia realidad, entre otras realidades los momentos tan difíciles de los venezolanos en Estados Unidos, la negación de los asilos negados
El verdadero dilema de hoy. El peligro no es solo la distancia física de quienes se han marchado de nuestra geografía que continua siendo un problema por aquello del SINDROME DEL NIDO VACIO para los que nos quedamos y la inestabilidad para los que partieron, sino la trascendencia del Ser que se nos está desvaneciendo por dentro, la desconexión espiritual .
Vivimos en un desarraigo interior donde se prioriza lo efímero frente a la riqueza de vivir en un país tan vibrante, complejo y maravilloso como es Venezuela.
Vivimos una peligrosa transculturización que va más allá del venezolano que emigro; es la colonización mental de nuestros niños y adolescentes abducidos por las pantallas, atrapados en simulacros digitales como TIK-TOK entre otras que le roban la capacidad de asombro, el presente y el criterio.
Se ha permitido que un algoritmo extranjero sea la autoridad en los hogares y maneje a los infantes y jóvenes, sustituyendo el calor del hogar de la vida real por una anestesia virtual que adormece el alma y desfigura nuestra identidad
Hoy nuestra Patria duele , vivimos en una encrucijada donde figuras como María Corina Machado, lo están dado todo , mientras que intereses mezquinos intentan doblegar el espíritu de una nación a la que pretenden venderle que vale más lo que posee, que lo que es defendiendo férreamente lo que legítimamente es la voluntad de los venezolanos.
Alguien al leer este artículo pensara. TODO suena muy bonito, pero COMO se sostiene la esperanza cuando el costo de la vida asfixia y la cotidianidad se ha vuelto una prueba de resistencia .
Esto se lo preguntara más de uno.
Y es un dolor legítimo frente a la escasez y la manipulación, la respuesta no es el optimismo ingenuo, sino defender la soberanía de nuestro espíritu. Como recordaba anoche viendo una película, el verdadero juez de nuestra vida, no son las circunstancias asfixiantes, nuestro mayor oponente no es la crisis externa, sino la VOZ que nos convence de que ya no hay nada que hacer.
Y que pasa con los dolores del cuerpo con nuestros adultos mayores. Que cargan el peso de los anos y de una vida sin equilibrio porque nos robaron 27 años de calidad de vida….Duele verlos cansados, es cierto.
PEROLA SALUD, no depende solo de un sistema colapsado, es también la memoria viva de nuestra resiliencia en cada célula.
Cuidar de ellos y de nosotros hoy exige volver a lo esencial: al afecto, al consuelo a sentirnos respetados, a la comprensión sin juicios, eso no cuesta dinero y a la certeza de que somos arquitectos de nuestro bienestar interior de nuestra biología de nuestro bienestar emocional, que es la base para entender la enfermedad y sanar.
Hoy atravesamos una tormenta material, pero nos pertenece la dignidad y la Fe en lo nuestro. Y la salud que aun vibra en nuestro empeño de seguir de pies.
No permitamos que el desaliento, la penuria económica nos robe también la alegría y la soberanía del espíritu.
Mientras respiremos la esperanza no es una ilusión es nuestro acto de rebeldía más hermoso que nos queda, la partida no está CERRADA, y no permitamos perder la dignidad. ENTENDER que la vida, más que una carrera por acumular es un regalo de DIOS a descubrir para trascender en amor.
Hasta el final.
Rosa María López de Marín