🔴 ÚLTIMA HORA:
México

Vargas: Ingeniería Forestal de Avanzada, por Miguel Méndez Rodulfo

Una ingeniería forestal creativa, moderna y utilizada estratégicamente como herramienta de prevención y contención, puede marcar la diferencia en Vargas en cuanto a la manera […]

Por: Redacción InteractPostNews | México ·
Vargas: Ingeniería Forestal de Avanzada, por Miguel Méndez Rodulfo

Una ingeniería forestal creativa, moderna y utilizada estratégicamente como herramienta de prevención y contención, puede marcar la diferencia en Vargas en cuanto a la manera de afrontar el próximo evento natural relativo a vaguadas y deslaves, que con seguridad va a ocurrir, dentro de varios años, décadas o en un siglo; el asunto es que tal fenómeno encuentre al estado litoralense preparado para enfrentar la contingencia. La geografía del territorio sobre el cual se asienta Vargas tiene características que lo hacen proclive a estos desastres; el ciudadano que habita esa franja costera lo ha sabido por siglos, ahora hace falta que los gobiernos dejen de pensar en la inmediatez y en el lucro propio, de manera que tomen medidas efectivas ahora que impacten el futuro y mitiguen los riesgos hidráulicos, así como también los sísmicos.

Una específica y localizada ingeniería forestal de avanzada está en capacidad de atenuar la acumulación de agua de lluvias torrenciales, mediante el “efecto esponja”, condición del suelo boscoso que permite absorber por infiltración una buena parte de las aguas que caen, de manera que el caudal que se precipite montaña abajo sea menor; y si eso se combina con mecanismos naturales de fijación, retención y contención, se logra que se mitiguen los deslaves de escombros, lodos y rocas. En primer lugar, se trata de diseñar con la urgencia debida y en el menor tiempo posible, un ecosistema forestal de alta eficiencia hidrológica que eligiendo variadas especies autóctonas, con características particulares, se siembre un bosque en el que: las copas de los árboles actúen como un primer escudo que amortigüe el impacto directo en el suelo de las gotas de lluvia, que sus raíces abran canales en el subsuelo de tal forma que una parte importante de las aguas torrenciales se infiltren hacia los acuíferos subterráneos, que los restos de los árboles -troncos, ramas, hojarascas y follaje-, se esparzan naturalmente en el suelo, o se dispongan como barreras permeables, y junto con las raíces superficiales, actúen como elementos de ralentización de la escorrentía; pero que todo ello también evite la erosión de los suelos. Por otra parte, las especies de árboles seleccionadas, deben tener una arquitectura de raíces profundas y ramificadas, de manera que amarren el subsuelo y las rocas inestables presentes en él.

Si además se realizan obras de bioingeniería basadas en la disposición de empalizadas, cercas de troncos vivos y fajinas, para otorgarle estabilidad a las laderas, y si también se diseñan y construyen barreras boscosas horizontales, alineadas en curvas de nivel, de manera de disipar la energía del agua que fluye. Si a todo lo anterior, se agrega el trazado de canales y surcos a través de los cuales se distribuya el agua que corre hacia abajo, se debilita el caudal mayor y se dispersa, atenuando el peligro. En las partes altas y húmedas de la Cordillera de la Costa, al sur de Vargas, conviene plantar guamos, bucares, cedros y yagrumos. En las zonas bajas y semiáridas, son apropiados el cují, indio desnudo, araguaney, etc. Pero como el crecimiento de las raíces tarda años en profundizarse, hay que combinar la plantación de árboles con barreras vivas de pasto vetiver, ya que esta gramínea estrella crea una densa red de raíces verticales de hasta cinco metros de profundidad, la cual funciona como una efectiva barricada subterránea, además de que permite que el agua se infiltre. Esta eficiente contención natural tiene la capacidad de retener los sedimentos superficiales en los taludes. Las montañas del estado que puedan presentar una recuperación boscosa débil, aún después de 25 años del deslave, son las áreas perfectas para iniciar este tipo de remediación.

Con una efectiva campaña de información, concientizadora y continuada, Inparques puede motivar a la ciudadanía a que durante un lapso prolongado de años, voluntarios ayuden en esta ciclópea, pero noble tarea, que además tiene la motivación agregada del interés por la sobrevivencia. Esta colaboración se podría sectorizar: ámbito educativo -escuelas, liceos, universidades-, sector comercial, barriadas populares, jóvenes, clubes y asociaciones, sector seguridad y resguardo, sector público -gobernación, alcaldía, asamblea legislativa-, sector judicial, etc. Esta “contribución” debe adoptarse como un compromiso de honor, como un cumplimiento con la patria chica, algo que sea un deber autoimpuesto, que no pueda ser eludido sin que tenga un enorme cargo de conciencia y hasta un costo social, porque significará un sacrificio, pero también una ofrenda a las generaciones futuras, para sus hijos y nietos. Por supuesto que hay que construir las presas de concreto armado que sean necesarias, las estructuras de contención requeridas y en algunos casos gaviones, pero es una combinación de varias estrategias, lo que en conjunto mitiga efectivamente el riesgo de vaguadas y deslaves. Por el cemento corre rauda el agua, por la naturaleza se tropieza y aminora su velocidad destructiva.

Un aspecto clave que no se puede soslayar, es restituir las estaciones hidrometeorológicas de la cordillera, muy bien dotadas, con todo su instrumental requerido, sobre todo de los pluviómetros, los cuales por cierto, fueron desmantelados en 1999 por el gobierno chavista entrante, por lo cual no se pudo difundir una alerta temprana hacia la población. Para las generaciones futuras debe estar muy claro que lluvias torrenciales durante tres días seguidos, son una clara señal de alarma, por lo cual cada familia varguense debe tomar sus previsiones. Si como hemos aprendido con sangre, no habrá entonces construcciones en los conos de deyección, los futuros deslaves en Vargas, con todas estas previsiones, serán mucho menos cruentos.

Estas mismas medidas deben tomarse en muchos estados y zonas de Venezuela que en los últimos años han sido duramente castigados con grandes inundaciones, como son Mérida, Táchira y Trujillo, el río Limón, Las Tejerías, Cumanacoa, etc. La colmatación de represas por acumulación de sedimentos, debido a la erosión, indica claramente que los bosques aledaños deben ser igualmente protegidos con medidas similares. Los ríos deben dejar de estar canalizados y devolverlos a su estado natural, restaurando sus meandros, recuperando sus humedales y llanuras de inundación (para lo cual hay que relocalizar viviendas y tierras de cultivo que han usurpado esas áreas). Eso nos recuerda que las cabeceras de los ríos y los embalses -generalmente Abraes y parques nacionales- deben estar protegidos, de manera que los invasores pobres y los ricos también -enchufados y militares- que han invadido estas zonas, sean desalojados sin apelación ninguna. ¡El beneficio de todos es mucho más importante que el aprovechamiento de pocos! La ingeniería forestal es clave y estratégica para la humanidad y para Venezuela; además, tiene mucho que aportar en nuestro país. Los bosques son el mejor instrumento contra el cambio climático. 

Miguel Méndez Rodulfo