DatosUN: 42% ha oído hablar sobre los péptidos, pero solo 15% sabe qué son
Las redes (34%) y los medios (24,5%) son la principal fuente de información, mientras el médico queda en último lugar con 7,5% La entrada DatosUN: 42% ha oído hablar sobre los péptidos, pero solo 15% sabe qué son se publicó primero en Últimas Noticias.

Los péptidos son cadenas cortas de aminoácidos, parecidas a las proteínas pero más pequeñas. El propio cuerpo los produce y funcionan como mensajeros que le indican a las células qué hacer, con papeles en el metabolismo, el sistema inmunitario y las hormonas. Su uso médico es legítimo y está bien establecido: la oxitocina se administra en el parto, y la semaglutida y la tirzepatida (los principios activos de Ozempic, Wegovy y Mounjaro) se prescriben para la diabetes tipo 2 y el control del peso. Según el químico Fernando Albericio, existen unos 125 péptidos sintéticos aprobados para uso terapéutico y cientos más en ensayos clínicos.
En los últimos meses los péptidos han saltado del laboratorio al mercado de consumo. Un análisis publicado en Journal of the American Medical Association contabilizó, hasta mayo de 2026, más de 130.000 publicaciones sobre el tema en Instagram y más de 230 millones de visualizaciones en TikTok. Los promocionan para ganar músculo, rejuvenecer, recuperarse de lesiones o adelgazar, a menudo sin pruebas científicas ni controles. Una encuesta hecha por la plataforma digital de profesionales de la salud Sermo, realizada a 507 de ellos en Estados Unidos, retrata el fenómeno desde la consulta: el 48% dijo que sus pacientes habían reconocido usar péptidos no aprobados en el último año, sobre todo para perder peso (69%), frenar el envejecimiento (57%) y ganar músculo (55%). El 84% afirmó que sus pacientes se informan por redes sociales, influencers, podcasts o foros, y no por su médico.
Los riesgos son concretos. De compuestos como el BPC-157 no hay ensayos clínicos en humanos que demuestren eficacia: la evidencia viene sobre todo de estudios en animales y nadie sabe si existe una dosis segura. Muchos productos se venden como “solo para investigación”, por internet y sin supervisión. Las autoridades sanitarias han empezado a reaccionar. Australia advirtió de casos de daño hepático y reacciones alérgicas graves con productos no aprobados. Costa Rica emitió el 23 de julio una alerta sanitaria por péptidos vendidos sin registro en redes sociales, con riesgo de contaminación, falsificación y sustancias distintas a las declaradas. Colombia, a través del Invima, alertó el 5 de julio sobre péptidos para adelgazar elaborados en laboratorios clandestinos, sin controles de esterilidad. Con los GLP-1 hay además falsificaciones y preparados magistrales dudosos; la organización Partnership for Safe Medicines recoge casos de hospitalización tras inyecciones compradas fuera de los canales regulados.
Los péptidos aparecen cada vez más en conversaciones sobre estética, pérdida de peso y rendimiento deportivo. Pero ¿cuánta gente sabe de qué se trata? En DatosUN decidimos consultar a nuestra audiencia sobre el tema. Publicamos una encuesta digital en nuestro portal web y redes sociales y entre el lunes 26 y el viernes 30 de octubre participaron 311 personas. Estos son los resultados.
Una palabra que casi nadie conoce
El 57,5% de los consultados oyó el término «péptidos» por primera vez al responder el sondeo. Otro 27,4% ha oído hablar de ellos pero no tiene claro qué son, y solo el 15,1% dice saber bien qué son y cómo funcionan. La diferencia por sexo es marcada: el 25% de las mujeres los conoce bien, frente al 10% de los hombres.
El conocimiento tampoco es frecuente en el entorno cercano: el 17% conoce a alguien que utiliza o ha utilizado péptidos, el 62,3% no conoce a nadie y un 20,8% no está seguro. El 30,6% de las mujeres conoce a un usuario, frente al 10% de los hombres.
Más cremas que inyecciones
Casi la mitad (48,1%) no sabe para qué se utilizan. Entre los usos que se mencionan, el más asociado es la estética y el cuidado de la piel (29,2%), seguido de la pérdida de peso y el control metabólico (22,6%), el aumento de masa muscular y el rendimiento físico (18,9%), la salud general, la inmunidad y la recuperación de lesiones (18,9%) y el tratamiento de enfermedades bajo prescripción médica (15,1%). Los encuestados podían marcar varias opciones.
Con los productos, el panorama es similar: el 57,5% no reconoce ninguno de los de la lista. Los más conocidos son los de consumo cotidiano: cremas o sueros con colágeno y péptidos de cobre (22,6%), suplementos con proteína de suero (18,9%) y colágeno hidrolizado (17%). Los menos reconocidos son semaglutida y tirzepatida (14,2%) y los péptidos de laboratorio para gimnasio, como BPC-157 (11,3%). La brecha por sexo es amplia: el 67,1% de los hombres no reconoce ninguno, frente al 38,9% de las mujeres, y las cremas y sueros los reconoce el 33,3% de las mujeres y el 17,1% de los hombres.
Se oye en las redes
Las redes sociales son el principal canal: el 34% se enteró por Instagram, TikTok, YouTube u otras plataformas, y el 24,5% por medios de comunicación. Los amigos, familiares o conocidos llegan al 15,1%, los gimnasios, entrenadores o deportistas al 9,4% y la recomendación de un médico o profesional de la salud solo al 7,5%. Un 47,2% no había escuchado sobre ellos antes. Las mujeres citan más las redes (41,7% frente a 30%) y los medios (33,3% frente a 20%).
Entre quienes ya tienen alguna noción del tema —el 42,5% que dice saber qué son o haber oído hablar de ellos—, el peso de las redes sube al 64,4% y el de los medios al 44,4%. La recomendación médica sigue siendo minoritaria (15,6%). En ese mismo grupo, el 31,1% reconoce semaglutida y tirzepatida, y el 24,4% los péptidos de gimnasio.
Opinión dividida
Más de la mitad (56,6%) no tiene suficiente información para opinar sobre la expansión de su uso para fines estéticos y deportivos. Solo 4 de cada 10 tienen una postura formada: el 22,6% se preocupa por la desinformación y el riesgo de uso sin control, y el 17% lo ve positivo siempre que haya supervisión médica. Un 3,8% se muestra indiferente. Tienen postura el 52,8% de las mujeres y el 32,9% de los hombres, y la preocupación es mayor entre ellas (30,6% frente a 18,6%).
El conocimiento marca la diferencia. Entre quienes conocen bien los péptidos, la opinión se reparte a partes iguales: el 43,8% se preocupa y otro 43,8% lo ve positivo con supervisión médica. Entre quienes oyen el término por primera vez, el 80,3% no tiene información para opinar.
El contacto cercano también pesa: entre quienes conocen a un usuario de péptidos, el 55,6% se preocupa, frente al 13,6% de quienes no conocen a nadie.
Exposición sin comprensión
El sondeo apunta a una brecha: el 42,5% de los consultados había oído hablar de los péptidos antes del sondeo, pero solo el 15,1% sabe qué son. Las redes sociales (34%) y los medios (24,5%) son los canales más citados, mientras que la recomendación médica apenas aparece como vía de información (7,5%). Y la opinión llega con el conocimiento: quienes los conocen bien están divididos entre la cautela y el apoyo, mientras que más de la mitad del resto todavía no ha formado criterio.
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