🔴 ÚLTIMA HORA:
México

Lacandonia schismatica, flor mexicana única en el mundo: importante para conservar nuestra biodiversidad

María Elena Álvarez-Buylla destaca la investigación en torno a la Lacandonia schismatica, planta endémica de México que habita en la Selva Lacandona, así como la nueva Ley de Equilibrio Ecológico.

Por: Redacción InteractPostNews | México ·
Lacandonia schismatica, flor mexicana única en el mundo: importante para conservar nuestra biodiversidad

En reconocimiento a los biólogos, Esteban Martínez y Clara Ramos

No deja de sorprenderme cómo la naturaleza nos enseña que pequeñas modificaciones genéticas pueden dar lugar a grandes transformaciones morfológicas y nuevas líneas evolutivas. Estudiar estos casos nos permite descubrir mecanismos fundamentales de la vida y comprender mejor cómo emerge la extraordinaria diversidad de los seres vivos.

La fascinante y única Lacandonia schismatica, una planta endémica de México que habita en la Selva Lacandona de Chiapas, es un ejemplo excepcional de esa diversidad. En las flores, los órganos femeninos, los carpelos, se encuentran en el centro, mientras que los masculinos, los estambres, se disponen a su alrededor. De las 750 mil especies de plantas con flores, la Lacandonia es la única con estambres centrales rodeados de los cárpelos. Este tipo de cambios morfológicos se conocen como mutaciones homeóticas.

Esta disposición invertida, única entre las plantas con flores conocidas, convierte a esta especie en una oportunidad privilegiada para investigar cómo se desarrollan, forman y evolucionan las morfologías vivas en la naturaleza.

Esta planta extraordinaria, también, es un sistema ideal para investigar cómo emergen grandes saltos evolutivos en la naturaleza y cómo sobreviven los seres que Richard Goldschmidt llamó “monstruos esperanzados” en su obra Las Bases Materiales de la Evolución de 1940. Organismos con un fenotipo (apariencia) radicalmente nuevo, resultado de cambios genéticos mayores (macromutaciones) en los genes reguladores del desarrollo.

Lacandonia fue descubierta hace casi 30 años en la selva chiapaneca, que inspiró su nombre, por los biólogos Esteban Martínez y Clara Ramos. Ambos del Instituto de Biología de la UNAM.

Más tarde, junto con extraordinarios colegas, hemos estudiado esta singularidad desde la genética molecular del desarrollo. En una de nuestras investigaciones descubrimos qué alteraciones en genes reguladores de la familia MADS-box, que en humanos participan en el desarrollo del corazón, se alteraron durante la evolución de esta especie. Cómo fueron estas alteraciones y por qué la disposición de los estambres y carpelos está invertida en la flor de Lacandania. En estos materiales podrán conocer mejor los descubrimientos que hicimos acerca de los mecanismos genéticos del desarrollo en Lacandonia: “B-Function Expression in the Flower Center Underlies the Homeotic Phenotype of Lacandonia schismatica (Triuridaceae)”, publicado en The Plant Cell @ASPB: https://acortar.link/6DMzUv

Estos hallazgos y la historia de esta especie también han sido compartidos con públicos más amplios, desde la literatura de divulgación hasta la publicación de un capítulo de mi libro, Sorpréndete, que tiene un capítulo sobre Lacandania (https://acortar.link/wEuvi7) y en diversos materiales de divulgación, como: “Lacandonia schismatica: la enigmática flor de Chiapas”: https://acortar.link/NEs7ba

La investigación básica en Lacandonia de nuestro laboratorio y otros grupos de investigación nos recuerda que una pregunta sobre una pequeña flor puede abrir caminos para comprender procesos fundamentales de la vida. Además, conocer nuestra biodiversidad es también reconocer a quienes la estudian, documentan y resguardan, y fortalecer la ciencia que nos permite comprenderla y protegerla. Este texto lo dedico, por ello, a los biólogos Esteban Martínez y Clara Ramos, del Instituto de Biología de la UNAM. De hecho, el logotipo del Herbario Nacional de México, que acaba de festejar su 145 aniversario, lleva precisamente la imagen de esta flor, como símbolo del valor de nuestra riqueza botánica única a nivel mundial, aún bajo estudio.

En esta fotografía tomada a través de un microscopio de disección, se aprecian con claridad 6 estructuras de perianto de la flor en forma de estrella blanca, que ahora sabemos que son sépalos. Estos rodean a los carpelos y en el centro se aprecian los tres estambres.

Esta fotografía fue tomada con un microscopio electrónico de barrido que permite revelar la estructura celular de especímenes biológicos, como en esta flor de Lacandonia. Para poderla “ver” con este tipo de microscopio es preciso congelar a una temperatura de menos 45 grados centígrados con CO2 líquido, luego recubrir la flor de oro o platino para ser analizada en el microscopio electrónico. Esta microfotografía esta enfocada solo en el centro de la flor, donde se aprecian los carpelos con células globosas pequeñas y los tres estambres en el centro.

Esta pequeña planta con flores blancas en forma de estrellitas de seis pétalos, de apenas algunos centímetros, habita entre la hojarasca del suelo de la selva, no tiene clorofila, que en la gran mayoría de las plantas es el pigmento que les da el color verde y es fundamental para la capacidad de fotosíntesis. Mediante este proceso, las plantas son capaces de convertir el CO2 atmosférico y el agua, con energía solar, en carbohidratos, o azúcares, que les son fundamentales como fuentes de energía para sus funciones celulares. Lacandonia tiene pequeños hongos endofíticos que viven adentro de sus rizomas, tallos y raíces y conectan a Lacandonia con plantas de su hábitat que sí tienen capacidad fotosintética. Una relación tripartita fascinante.

Biodiversidad y biopiratería

La extraordinaria Lacandonia schismatica es solo un ejemplo de la enorme riqueza de plantas, animales, hongos y microorganismos que se originaron y/o diversificaron en México y que habitan en nuestro territorio. Muchas especies son endémicas, es decir, existen de manera natural únicamente en determinadas regiones de nuestro país; otras, lamentablemente, enfrentan amenazas que ponen en riesgo su permanencia.

¡En la misma región de la Selva Lacandona en donde habita Lacandonia encontramos más de 20 especies y/o registros nuevos para la ciencia! Entre ellas, una especie nueva de orquídea, varios insectos, arácnidos, etc. Seguramente hay muchas más especies aún por descubrirse.

México también es uno de los centros de origen y diversidad de cultivos fundamentales para la humanidad, como el maíz. Esta riqueza biológica y biocultural es resultado de largos procesos evolutivos y de la relación milenaria entre los pueblos y sus territorios. Es un profundo vínculo entre lo natural, cultural, fuentes de conocimiento y sustento de vida.

Proteger esta riqueza implica también prevenir la biopiratería: la apropiación privada y explotación indebida de recursos biológicos, recursos genéticos y conocimientos tradicionales, que son parte de los bienes comunes y de la nación. Y por ello, NO deben privatizarse de forma alguna.

La ciencia puede contribuir a conocer y conservar esta riqueza, pero debe hacerlo con rigor, responsabilidad y respeto a los derechos colectivos. No podemos permitir que el conocimiento sobre nuestra biodiversidad se convierta en un instrumento para lucrar, y despojar a las comunidades de sus saberes o subordinar el patrimonio natural a intereses privados.

Por ello, necesitamos fortalecer las capacidades científicas nacionales y los marcos jurídicos que protegen nuestras especies, socioecosistemas y conocimientos tradicionales, aunado al impulso científico-tecnológico público y soberano. La biodiversidad mexicana no es una mercancía ni un recurso inagotable, es parte de nuestra identidad nacional, riqueza natural y biocultural cuya protección exige soberanía, justicia y responsabilidad intergeneracional.

Ahora que se discute una nueva Ley de Equilibrio Ecológico formalmente presentada en meses pasados por la Presidenta de México, la Dra. Claudia Sheimbaum Pardo y la Secretaria de Medio Ambiente, la Dra. Alicia Bárcena, hay que aprovechar para, anclados en el conocimiento científico, y con base en los principios arriba enunciados, impulsar una Ley Reglamentaria verdaderamente nueva, de avanzada, congruente, por ejemplo, con la Ley General en materia de Humanidades, Ciencias Tecnologías e Innovación (LGHCTI), que garantice el derecho humano a un ambiente sustentable y sano para todas las personas. Justamente, la LGHCTI, al garantizar el derecho humano al conocimiento y sus beneficios, habilita otros derechos humanos.