El Gobierno cae por su propio peso
Una cosa es que Sánchez sepa hacer magia en campaña y otra que pueda obrar milagros

Los que amamos las plantas por su color, su fuerza y el cariño de quien nos las regaló sufrimos cuando languidecen. A veces logramos que rebroten después de una buena poda y dosis extra de abono, pero otras decaen irremediablemente y solo queda asumirlo. Sustituirlas. Eso cuesta, nos han dado muchas alegrías.

























































