Que la falta de experiencia no le cierre las puertas a nuestros jóvenes
El talento de nuestros jóvenes no debería medirse por los años de experiencia que todavía no tienen, sino por todo lo que son capaces de aportar cuando alguien confía en ellos

Hay una pregunta que miles de jóvenes mexicanos se hacen cuando terminan sus estudios y salen a buscar su primera oportunidad de trabajo: ¿cómo voy a tener experiencia si nadie me da la oportunidad de conseguirla? Es una contradicción que hemos normalizado durante demasiado tiempo y que hoy sigue cerrando las puertas a quienes tienen el talento, la preparación y las ganas de salir adelante. Quiero comenzar agradeciendo a Federico Arreola por brindarme, una semana más, este espacio que nos permite compartir ideas, reflexiones y, sobre todo, el trabajo que estamos impulsando desde la Cámara de Diputados para construir un México con más oportunidades y un mejor futuro para nuestro querido Querétaro.
Todos conocemos a algún joven que, después de años de esfuerzo, desvelos, exámenes y sacrificios familiares, finalmente recibe su título universitario con la ilusión de comenzar una nueva etapa. Sin embargo, muchas veces esa emoción se enfrenta a una realidad complicada: las empresas solicitan experiencia laboral, pero pocas están dispuestas a ofrecer esa primera oportunidad para adquirirla.
Y detrás de cada currículum rechazado hay mucho más que una solicitud de empleo. Hay sueños, proyectos personales, familias que hicieron enormes esfuerzos para pagar una educación y jóvenes que solamente están buscando una oportunidad para demostrar de lo que son capaces.
En México, la transición entre las aulas y el mundo laboral sigue siendo uno de los grandes desafíos que enfrentamos. Muchos recién egresados pasan meses buscando su primer empleo formal y, cuando finalmente lo encuentran, no siempre está relacionado con aquello para lo que se prepararon.
Esta situación no solamente afecta su desarrollo profesional. También limita su independencia económica, retrasa sus proyectos de vida y, en muchos casos, provoca que el talento termine desaprovechándose.
Porque estudiar una carrera debería abrir oportunidades, no convertirse en el inicio de una nueva carrera de obstáculos.
Precisamente por ello, presentamos una iniciativa que busca fortalecer el vínculo entre la educación superior y el sector productivo, para que los estudiantes que están por concluir sus estudios y los recién egresados puedan acceder a una primera experiencia laboral certificada.
La propuesta plantea modificaciones a la Ley General de Educación Superior, particularmente a su artículo 45 y mediante la incorporación de un nuevo artículo 45 Bis, con el objetivo de promover programas que permitan a los jóvenes adquirir experiencia profesional real, desarrollar competencias y contar con una certificación oficial que respalde sus conocimientos y habilidades.
La idea es sencilla, pero profundamente necesaria: que nuestros jóvenes no tengan que esperar a conseguir su primer empleo para comenzar a construir su experiencia laboral.
Queremos que las universidades, las empresas y las instituciones públicas trabajen de manera coordinada para generar oportunidades que verdaderamente preparen a los estudiantes para los retos del mundo profesional.
A través de convenios formales, estos programas permitirían vincular a los jóvenes con sectores estratégicos de la economía, al mismo tiempo que sus competencias puedan ser reconocidas mediante certificaciones avaladas por la Secretaría de Educación Pública y las autoridades estatales correspondientes.
También proponemos mecanismos de seguimiento para conocer los resultados de estos programas, incentivos para las instituciones y empresas participantes, así como medidas que promuevan la igualdad de oportunidades para mujeres, personas con discapacidad y jóvenes que enfrentan mayores dificultades para incorporarse al mercado laboral.
Porque el talento está presente en todas partes, pero las oportunidades todavía no llegan a todos por igual.
Y si hay un estado donde esta iniciativa puede representar una gran oportunidad, es Querétaro.
Nuestro estado se ha consolidado como un referente en sectores como el automotriz, aeroespacial, tecnológico, manufacturero y energético. Contamos con universidades, centros de formación, empresas e industrias que representan una enorme posibilidad para que nuestros jóvenes desarrollen su talento y construyan una trayectoria profesional.
El crecimiento económico de Querétaro debe traducirse también en mejores oportunidades para quienes nacieron, crecieron y estudiaron en nuestra tierra.
No podemos conformarnos con atraer inversiones y generar nuevos proyectos si nuestros jóvenes siguen encontrando dificultades para acceder a su primer empleo.
Por eso queremos impulsar una vinculación más sólida entre nuestras instituciones educativas y las empresas instaladas en el estado, para que los estudiantes puedan acercarse al mundo laboral antes de terminar su preparación y los recién egresados cuenten con herramientas que faciliten su incorporación a un empleo formal.
Imaginemos a una joven que estudia ingeniería y que, antes de graduarse, tiene la oportunidad de participar en un proyecto dentro de una empresa aeroespacial de Querétaro. O a un estudiante de tecnología que puede desarrollar sus habilidades en una compañía de nuestro estado y obtener una certificación oficial que respalde esa experiencia.
Eso es lo que buscamos: que la preparación académica y las oportunidades laborales dejen de ser dos caminos separados.
Y este esfuerzo también debe llegar más allá de nuestra zona metropolitana. Queremos que los jóvenes de San Juan del Río, Tequisquiapan, Cadereyta, la Sierra Gorda y de los 18 municipios de Querétaro puedan encontrar oportunidades de crecimiento profesional, sin que su lugar de origen determine hasta dónde pueden llegar.
Desde la Cámara de Diputados seguiremos trabajando para construir las condiciones legales que permitan acercar la educación al empleo, fortalecer la competitividad de nuestro estado y, sobre todo, brindar a las nuevas generaciones mayores herramientas para salir adelante.
Estoy convencido de que una de las mayores responsabilidades que tenemos quienes participamos en la vida pública es escuchar a los jóvenes y entender que no basta con decirles que son el futuro de México. Tenemos que demostrarles, con hechos, que también son una parte fundamental de nuestro presente.
Los jóvenes no están pidiendo que les regalen nada. Están pidiendo una oportunidad para trabajar, aprender, equivocarse, mejorar y demostrar su capacidad.
Y como sociedad tenemos la responsabilidad de ayudar a abrir esas puertas.
Porque el talento de nuestros jóvenes no debería medirse por los años de experiencia que todavía no tienen, sino por todo lo que son capaces de aportar cuando alguien confía en ellos.
Ese es el espíritu de esta iniciativa y el compromiso que seguiremos impulsando desde el Congreso de la Unión: construir un Querétaro donde estudiar, prepararse y esforzarse realmente se traduzca en oportunidades de desarrollo.
Un Querétaro donde las empresas encuentren talento preparado, donde las universidades formen profesionistas con experiencia y donde ningún joven tenga que renunciar a sus sueños por no haber recibido su primera oportunidad.
Porque el futuro de Querétaro no solamente está en las inversiones que llegan o en las empresas que crecen. Está, sobre todo, en nuestros jóvenes y en las oportunidades que seamos capaces de abrirles hoy.
Ricardo Astudillo Suárez, Diputado Federal por Querétaro | Partido Verde Ecologista de México.














































