Yo viajaba en ese tren
Antonio Jiménez Barca, periodista de EL PAÍS, se encontraba en la cafetería del AVE en el momento en que impactó en el Iryo. Relata los primeros momentos de caos


Pedí un café en la cafetería del tren a Sevilla. La camarera me lo sirvió. Otro camarero pregonó que estaba listo un sándwich mixto para alguien. Es lo último que recuerdo. Noté un empujón brutal del que no me acuerdo bien y sentí un golpe en la cabeza mientras me preguntaba qué pasaba. Después me vi en el suelo del vagón, en el otro extremo de la cafetería. Alguien dijo que era un accidente y eso me hizo reaccionar y comprender lo que me pasaba. Lo primero que pensé es que estaba bien, que no tenía nada roto, que me podía mover y hablar. Lo primero que pensé fue en llamar a mi mujer para informarla, pero me di cuenta de que había dejado el teléfono en la barra y había salido despedido. Por un milagro que aún no entiendo el móvil apareció a mi lado. Estaba lleno de sangre. Ahí caí en que estaba herido. “Un rasguño”, me dije. Y me lo creí. Con la voz más tranquila del mundo llamé a mi mujer y le conté lo que había sucedido, pero que a mí no me pasaba nada.

























































